Los ojos de la culpabilidad

No hace ni unos días siquiera pude asistir, estupefacto, al rechazo descarado y cruel de un progenitor a su engendro. Mi amigo hiperliberal Ramón, escribió en su Blog un relato sobre su “hija” Cris.  En él Cris, diminutivo de crisis, pasea  un mundo culpable en el que todos evitan ser el padre.

A tu salud Ramón, espero que esta carta abierta, que esta versión más real de la historia te sea útil, estar equivocado es algo que tiene fácil solución, si no se reincide.

Si hay algo que no soporto es el abuso de los débiles. Entre todos los tipos de abusos a los más débiles, el que más detesto es el abuso infantil. De todos los abusos infantiles que se pueden perpetrar, el más rechazado por mí es el abandono consciente.

He de decir que, aunque rechazo el abandono, esta vez acogí la noticia y el relato de la historia con una amplia sonrisa, con esperanza y buen humor. Este hecho se debe a que el amor paterno-filial, ineludible cuando algo es sangre de tu sangre, hace confundir a una monstruosa criatura con una hermosa niña cuando los ojos que miran, miran desde el nacimiento hasta la actualidad, cuando pertenecen a quienes lo han criado.

Ahora bien, no se me escapa que la negación de la paternidad, del hecho de que una coyunda continuada en el tiempo entre su liberalismo y el amor al dinero trajese al mundo tamaña progenie, avergüenza en cierta manera a quien gozó y goza de las carnes suculentas de camas bajas y efluvios corporales compartidos y mezclados entre muchos en el interior de un solo cuerpo. De quien, hastiado de noches de desenfreno narcotizadas con ideales equivocados, pretende negar la herencia genética dejada en las carnes del esperpento. De quien, acostándose a diario con una puta, ahora embarazada, pretende después negar la posibilidad de que sea el suyo el espermatozoide ganador, como si eso se pudiera negar sin evidencia de culpa.

También, atónito, asisto a la perversión de la descripción de los hechos cometidos por el engendro en las casas de los habitantes felices del mundo en el que dio a luz la prostituta agradecida.

Deja ver el relato de los hechos que, retozona y alegre, una niña pasea de casa en casa rechazada por los felices habitantes de tan desgraciados -después del paso del monstruo- hogares.

Deja ver que ellos podrían haber evitado tanto la existencia del prostíbulo como el vicio del adicto al sexo plural y vicioso.

Pero no es así.

Los habitantes del mundo de Cris no sabían quiénes eran los padres porque estos no vivían en el mismo mundo. Los padres de Cris, muchos, no salían nunca de la casa de putas, no se dejaban ver.
Los padres de Cris pretendían donar en adopción a la niña porque esta monstruosidad, creada por ellos, se había excedido en aquello para lo que había sido adiestrada. Ya no era útil.

Los habitantes no rechazaban a la “niña” porque sí. Lo hacían porque cuando llegaba a sus casas se llevaba la comida de los hijos de personas honradas, el presente y el futuro, dejando un campo de desolación donde antes hubo un fértil huerto de vidas y esperanzas.

Ahora tenían que ver asombrados como desde el prostíbulo se les emplazaba a seguir alimentando a la criatura abandonada por sus creadores. Como, desde el mismo lupanar donde fue concebida, donde nació y donde la educaron, se alzaban voces emplazando a los inocentes habitantes del pueblo a adoptar a la monstruosidad liberada bajo la acusación falsa de culpables de un fornicio que nunca tuvo lugar.

No es tiempo de eludir responsabilidades. Quien estuvo con la puta es el padre. O eso o es él el que debe llevar a quien tuvo el esperma más veloz ante los ojos justos de quien paga las consecuencias de las tropelías de Cris. Los habitantes del mundo feliz bastante tienen con recuperarse de los daños ocasionados por el maldito demonio al que yo nunca hubiera llamado Cris, sino Stif, diminutivo de Stefan, o estafa en este caso.

El artículo de Ramón en su blog

http://ramonmartinezpiqueres.blogspot.com/2012/02/tan-solo-una-criatura.html?spref=fb&fb_source=message

Esta entrada fue publicada en Opinion, política.. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Los ojos de la culpabilidad

  1. wifredo rizo chico de guzmán dijo:

    Independientemente de la calidad de la redacción, innegable a todas luces, siempre pensaré, Juan, que eres un utópico tan grande como lo es tu buena escritura.
    Todos, tu también, eres padre involuntario de Cris… todos vamos de putas y no hay un padre concreto de la criatura. El sistema, amigo Juan, te puede a tí y a todos nosotros.
    A veces me recuerdas, dicho con sumo cariño, a aquellos héroes medievales que luchaban, imaginariamente, contra monstruos que sólo existían en su imaginación.
    Quieres luchar contra el monstruo del sistema y, a la vez, beneficiarte de él. Resígnate, sé pragmático y lucha contra algo tangible. A esta niña, Cris, sólo se la vece desde dentro, no desde la utopía.
    Un saludo.

  2. Javier Muñoz-Pellín dijo:

    Es muy bueno el artículo. Me ha gustado mucho.

  3. Muchas gracias señor Pellín, ya sabe usted, no es más que mi visión de la realidad.
    Pues sí Wifredo, debo ser un utópico, pero me gusto así. Sobre lo de la paternidad, ahí no estoy de acuerdo, yo no voy de putas.
    Muchas gracias por estar ahí.

    • Wifredo rizo chico de guzmán dijo:

      Todos hemos ido, figuradamente, claro. Tu también, digas lo que digas. Ahora, ¿Quien es el padre? Échale un galgo.

    • cris dijo:

      hola espero pueda leer mi mensaje, ya que su pucblicacion es de 2 años, me incomoda este articulo ya que la foto esalgo mostruosa, y mi nombre es cris ,cada vez que googleo mi nombre me sale la imagen de esta criatura , en verdad me fastidia bastante puede quitar la publicacion o al menos la imagen , espero me responda gracias

  4. Geminiana dijo:

    A mi me parece que hay que aplaudir a todo aquel que se niega a ir con la corriente sólo porque el viaje resulta más “cómodo” y seguramente menos cansado. No dejar de denunciar lo que crees injusto, reivindicar en voz alta y no limitarte a levantar los hombros con un gesto de resignación, aun cuando otros ya han pasado de largo, es digno de un luchador. Si todos los peces se abandonaran al mismo sin-sentido de la corriente, nosotros no comeríamos salmón…
    No voy más que agradecerte este escrito, porque si no historias como esta estarían condenadas a ser tachadas de “normales”, y bastante tenemos ya con que sean habituales…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s