Dialogos con lo imposible

Entró decidido nuestro  Insignificante. Tenía que quejarse porque desde que nació solo tenía esa opción y le gustaba hacer uso de las pocas que la vida le dio.

-Buenas señores. Vengo a presentar una queja. Ustedes…

-Buenos días señor Insignificante, nosotros también queríamos hablar con usted.

Se niega usted a pertenecer a nuestra organización, y eso es algo impensable. Verá usted. Aquí presentes estamos Palabra, Hombre-dios, ciencia-al-uso y Corazón. Con todos ha hablado usted y aun se niega a entender que no existe otra opción. ¿Puedo preguntarle por qué?-dijo Palabra

El salón, con abigarrada presencia  y estricta decoración, constaba de mesa múltiple, con los cuatro fenómenos a un lado y una silla enfrente, la que nuestro amigo pensó que le correspondía y usó.

-Porque ustedes mienten –dijo-. Unas veces para convencer y, las más, convencidos. Permítanme, que no soporto hipocresías, ignorancias ni mentiras, y de las tres andan sobrados.

Los cuatro miraron con despotismo y desprecio a Insignificante que altivo y algo asustado, a qué negarlo, mantenía las miradas. Había venido a ello, por tanto mantuvo el porte.

Tomó la palabra La palabra de nuevo.

-Usted me conoce. Soy Jerarca y plenipotenciario de la palabra del santo libro. Yo y mis antecesores hemos dado forma a lo que Él quiso decir cuando habló. Usted no sólo me niega a mí, sino que le niega a Él a través de mi yo.

– No, no señor, yo, lo que niego, es que él haya hablado. Es usted el que, siguiendo sus propios instintos, habla  y niega su autoría dándosela a él. Usted el que, reprimido la mayoría de las veces y acomplejado las otras, marca con mentiras, abusos y todo tipo de aberraciones, la línea a seguir por sus partidarios, hoy voluntarios, ayer obligados. Con sus hechos han frenado históricamente avances científicos que quizá hoy nos llevarían a un mundo mucho mejor, más justo, han matado, enviado al presidio, discriminado de las formas más crueles a los que ustedes llaman hijos de dios simplemente atendiendo a sus propias autorepresiones.

-Perdone D. Insignificante,- dijo la mujer sentada a la izquierda de La palabra- ,soy Ciencia-al-uso. Usted habla de ciencia y yo soy científica.¿ No sabe usted que hay cientos de teorías y estudios que defienden nuestra postura como la única válida e incontestable?

-No señora, no lo se. De la misma manera en la que usted no duda en ocultar información o mentir para llevar a cabo sus incongruentes afirmaciones. Como usted no duda en dar medias verdades y mentir sobre autorías para que el resultado sea el que a ustedes les conviene para seguir mintiéndose a sí mismos y, por extensión, a todos nosotros. No señora, no es ciencia, porque para serlo debe estar bajo la supervisión del Método Científico, no la del arzobispo. Perdóneme usted la indiscreción.

-¡Oiga usted!-bramó Hombre-dios- ¡Qué falta de respeto es esa! Nosotros sabemos que usted no es nada. Si no siente a Dios está usted perdiéndose el verdadero sentido de la vida. Vida que le dio el supremo y que usted niega al negarlo a Él. Míreme a mí. A mi me sale Dios por los poros. Cada vez que hablo, cada vez que amo, cada vez que escribo o pienso, Dios me guía, Dios está en mí. Si usted niega la potestad de La Palabra, las pruebas de Ciencia-al-uso, ¿Qué supone usted que soy yo?

– Ay señor Hombre-dios. Usted es mentira. Usted nunca se planteó nada que pudiera cambiar el estatus en el que nació. Vivió usted al lado de palabra y de ciencia-al-uso la época dorada de su falsedad a costa de la libertad de sus semejantes. Vivió usted en el mundo clasista, exclusivo, superficial y dominante. Cruel, manipulador y excluyente, nunca se planteó otra posibilidad vital, nada que pudiera cambiar su estatus. Hoy, nada le puede a usted hacer plantearse cualquier otra cosa que daría al traste con toda una vida, un modelo entregado a su propio beneficio y su propia honrilla. Compartió mesa mantel y beneficios con  el seboso clero tradicional y perteneció a la organización que se creó para alimentar estómagos gruesos con el pan que faltó por su causa. Nada de lo que usted dice está libre de beneficio ni es objetivo. Lo dicho, usted, su vida, es una mentira.

Los rostros de los tres individuos mostraron la rojez de la indignación propia de quien nunca ha visto mancillado su nombre y ha acostumbrado a hablar y no ser respondido. Insignificante había perdido el miedo, que no el respeto y no andaba faltó de decisión. Tomó la palabra el sentado a la izquierda de los tres, el que se hacía llamar Corazón.

-Estimado Insignificante. Yo le entiendo a usted y respeto su indignación, pero comprenda usted que estamos hablando de algo que va más allá de un simple razonamiento, que de sentimientos y creencias ancestrales estamos hablando. Se que tanto Palabra, Ciencia-al-uso y Hombre-dios han cometido barbaridades a lo largo de la historia, pero hay algo más. Está la satisfacción de sentirse amado por el creador, la ilusión de pensar que somos parte de algo más grande, debe usted ser más permisivo con nosotros. Más comprensivo.

-Señor Corazón, permítame. De pequeño, un grandullón vino y me abofeteó “porque podía”. Yo no le eché la culpa a la mano que me golpeó, ni a su cerebro que lo decidió, ni a sus piernas que sostuvieron. Tampoco al corazón que le daba vida. Cada uno en su parcela, componían un todo. Dice usted que me entiende, pero es usted el que con su sumisión y su apología de la mentira no pensada sostiene a los demás, es usted parte de los demás. Dice usted que me entiende pero lleva a sus hijos o nietos a comulgar, a ser manipulados mentalmente en su más tierna infancia para que, en un futuro, participen de la misma mentira en la que usted está inmerso. Se que es usted una victima de la mayor estafa de la historia, mis padres también, y cada uno ocupa el lugar que elige, pero siempre dentro de la misma ficción. No señor corazón, yo no les odio, pero les exijo que dejen ustedes de alimentar al monstruo, y se que no lo harán, pero al menos se ven obligados a escucharme, y quizá alguien que también lo haga se replantee seguir manteniendo la mentira. Quizá.

Ahora me marcho, supongo que me odiarán un poco más, pero eso es consecuencia siempre de decir verdades que no se quieren oír. Y me marcho a presentarles mi queja a musulmanes, hindús, médicos alternativos, gurús de autoayuda, motivadores y demás sectarios e influyentes ante los más débiles de personalidad, porque en el fondo no son más que variaciones del mismo sistema sectario y adormecedor de la inteligencia. Celebraré la navidad con regalos y viendo belenes porque he nacido aquí, y ni siquiera es cierto el nacimiento de Jesús en estas fechas, y, aun así, me voy deseándoles felices navidades a todos.

¡Adiós muy buenas!

-No se preocupe señor Insignificante, nosotros, a pesar de sus ofensivas palabras rezaremos por su salvación.- dijo Ciencia-al-uso.

-Bien señora, yo, a cambio, he donado mis órganos y mi cuerpo a la ciencia por ustedes.

Este artículo responde a la campaña continuada en un medio local contra ateos y homosexuales. Tras muchos plagios con mentiras defendiendo desde la insalubridad de la homosexualidad, hasta lo pernicioso de las pastillas de día después sin ningun pudor. La acusación de enfermos antinatura a cualquier opción sexual que no sea la propia.

Frases como ” si usted es ateo debería suicidarse” se pueden leer, escritas sin recato, en dicho medio.

Espero que esta respuesta , publicada hoy en ese mismo medio, sea la adecuada.

El mismo artículo en Novelda Digital

http://www.noveldadigital.es/noticia.php?n=10941

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7 respuestas a Dialogos con lo imposible

  1. wifredo rizo chico de guzmán dijo:

    Juan, me asusta tu radicalidad. Esás en tu perfecto y sano derecho de ser ateo. Lo que no soporto, por parte de nadie, es que la radicaclidad te lleve a ser un talibán del ateísmo. no me gustan los talibanes

  2. Javier Muñoz-Pellín dijo:

    Me gustaría que fuese vd. con esa cantinela a los musulmanes, a ver qué pasa.

  3. juan G. dijo:

    Señor párroco. ¿Musulmanes extremistas o de los otros? Usted se refiere a los del opus musulmán, probablemente me ahorcarían o me llevarían a la cárcel, igual que usted si pudiera, de hecho hace 40 años lo mismo me hubiera pasado aquí con ustedes. No, me refiero a todos, lo digo en el último párrafo, a todos.
    ¿Talibán Wifredo? ¿Acaso ves algún intento de eliminar las otras creencias? No, quizá
    si dejaras de rezar junto al que me pide que me suicide por ser ateo podrías ver claramente la situación.¡Exijo respeto por mi opción! Nada más, solo que no estáis acostumbrados a ello.

    • Wifredo rizo chico de guzmán dijo:

      Te vuelves a equivocar, quizá sea tu juventud. No rezo con nadie, si acaso por alguien. Quizá por ti, aunque te repugne, pero no para que dejes de ser ateo que me la trae al pairo, sino que abandones esa radicalidad que me asusta. Hace tiempo que no rezo con nadie. Quizá màs que los años que tienes.

  4. Alicia dijo:

    División entre creyentes y ateos, entre ganadores y perdedores…entre débiles y fuertes…división social, racial, cultural, de género, política, laboral, familiar… ¿Qué hemos aprendido desde que el mundo es mundo?

    Es posible que cada día sepamos más, pero nos entendemos menos. Tenemos lo que nos merecemos. Los ateos pedimos tolerancia y respeto, mientras los creyentes piden armonía y paz. Cuanto más pedimos, mas lejos estamos de conseguirlo.

    Yo no busco tener la razón que me aleje del entendimiento, sólo busco avanzar y ser un poco mejor cada día.

    ¿Cómo hacer para que los demás reconozcan sus prejuicios si yo no reconozco los míos?
    Decía Einstein: “Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio” provenga de donde provenga.

  5. Yo creo que es una crítica justa. Hay mucho ateísmo que critica y ataca a las religiones sin provocación. Es cierto que pueden estar justificados en todas las historias pasadas… pero lo mejor es dejar que hablen primero y responder después. Sino alegan que los estás atacando y se sienten perseguidos y discriminados; pidiendo un respeto que usualmente no otorgan.

    Ninguna otra religión llama tanto a la conversión como el cristianismo y sus múltiples ramas. Ni siquiera los musulmanes, tan satanizados por la cultura occidental, andan pegando carteles en las calles donde salga “transforma tu vida a Alá”. Es por eso que es normal encontrarse con esta clase de “campañas” en las que lleven sus planteamientos al extremo en nombre de “la moral y las buenas costumbres” o lo que sea que se les venga a la cabeza. Ahí es cuando gente como los ateos debe de entrar más que nunca en acción: Criticando y desbaratando sus posturas, que caen como castillos de naipes.

    Aunque cada religión tiene sus variantes, creo que podemos llegar a la conclusión histórica de que el monoteísmo ha sido una de las peores ideas de la humanidad: Nunca se habían ocasionado tantos problemas, tantas guerras, tantas torturas y miserias por la creencia en una sola deidad. Y dado que el regreso al politeísmo sería considerado por nuestra cultura como un “retroceso” (raro que lo digan, dado que es lo mismo que lo de ahora solo que con más personajes, incluso más divertidos e interesantes), tal vez el camino hacia adelante deje al mundo sin un dios institucional al que adorar.

    Y el que quiera creer en un dios, vale; que lo haga… pero como bien dice mi padre, que es deísta: “No tiene representante legal”. Así nos ahorramos las peleas y los conflictos por hacer vale algo que tal vez el resto no comparte.

    Un abrazo

  6. Geminiana dijo:

    Jamás entenderé como un cristiano no puede aceptar a un ateo (llámese ateo, musulman, alto o bajo), si es precisamente él quien se sirve de esta religión que, hasta donde a mi me contaron, hablaba de tolerancia…
    Radical o no? Ni entro ni salgo, pero a mi la radicalidad, si sólo es de opiniones y no de hechos, me preocupa más bien poco.
    Con lo que me quedo: Un texto y unos personajes muy vivos, Juan. Me gusta.

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