Mi niña y el pregón

Miren ustedes que no soy de protocolos. Miren que no me gustan los uniformes, ni los desfiles, ni las procesiones. Miren que la hipocresía, que campa a sus anchas en  todos los nombrados, es un enemigo personal. Miren ustedes que no he sentido nunca emoción al ver pasar autoridades, cargos festeros o reinas.

Miren y vean que la de hoy no es una, es ella. Vean que se levanta queriendo vestir muñecas y que su muñeca de hoy es ella misma. Vean que su sonrisa es mayor, más hermosa y más duradera; que la sonrisa de un niño lo vale todo; y que si su lugar en el mundo es tu propia casa, la felicidad, esa enfermedad extraña, momentánea y tan irremediablemente contagiosa, no encuentra cura. Vean que yo soy republicano y mi hija reina. Vean que hoy es el día del pregón, que las reinas de los barrios o del casino tienen luz en la mirada, que hoy se nombra a la de Novelda entre una de ellas.

Sepan que mi hija ya era reina. Sepan que ya sonreía. Sepan que la felicidad, ya habitaba en casa a través de su vitalidad. Sepan que siempre ha sido muñeca, propia, fraterna y doméstica. Sepan que ha sido y es luz.

Observen que los hipócritas siguen campando. Observen que los protocolos son su primera y única intención, intención mezquina de mezquinos. Observen que la emoción que nunca sentí, no la siento ahora por una nueva percepción de esa realidad. Observen que por encima de propósitos de gentes que ya hemos perdido la capacidad de ilusión y asombro, están esas mujercitas imbuidas de percepciones y sentidos que la mayoría ya perdimos tiempo atrás.

Aprendan que he descubierto un nuevo sentimiento, si es que eso se puede dar. Aprendan que un grupo de niñas y mayores hoy alzarán su abanico para saber quien representará a nuestro pueblo durante un año, entre ellas mi hija, y que, por encima de lo que significa participar en la fiesta, está la humanidad, los deseos y las ilusiones de jóvenes que serán mujeres y que hoy son reinas. Porque mañana, dos de ellas serán las reinas de Novelda, pero todas ellas, sin distinción, gozan de algo que bien podemos envidiar, la ilusión, la juventud y  el sentir que esas dos cosas juntas crean.

Felices Fiestas.

Esta entrada fue publicada en Cuentos y relatos. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Mi niña y el pregón

  1. claudio rizo dijo:

    Qué pena, Juan. Hemos hecho fuerza. Gracias por el texto, lo he colgado en el Muro. Un abrazo.

  2. Fina M Díaz dijo:

    Excelente descripción de tus sentimientos, que hacemos nuestros. Gracias por compartirlos.
    Por cierto, tu Reina… ¡¡¡¡PRECIOSA!!!!

  3. wifredo rizo chico de guzmán dijo:

    Todos hemos hecho fuerza, con cariño y sinceridad. De corazón. Que pena que tu bomboncito no saliera de reina infantil. Era la más pequeña, pero el abanico no sabe de justicias.

    De todas formas, todas las niñas se lo merecían, pero cada cual tiene sus preferencias.

    Un abrazo, amigo.

  4. Ayer fue un gran día, magnifico y con un final maravilloso. Pudo ser apoteósico, pero se quedó en maravilloso. ¿Hay motivos de queja? No lo creo.
    Gracias a todos.

  5. Iván dijo:

    Oli me han encantado tus letras. Quedate con estos días, comparte con tu hija y con el resto cada momento, cada sentimiento. Yo lo he hecho estos cuatro años, y es el mejor balance que hago de ese tiempo. Mis recuerdos estan llenos de ellas, y ellas están en mi recuerdo. Son maravillosas, sobretodo las infantiles, te contagian de vitalidad y su pegan su sonrisa. No te pierdas ni un instante. Nos vemos amigo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s