Mundo Perro

Ser camionero da muchas vivencias, unas buenas y otras malas, como todo cuando se trata en conjunto.

Un servidor alguna vez lo ha sido y voy a contar una de ellas, tonta, insignificante, pero una de ellas.

Fue un sábado por la tarde, en verano, verano en Alicante, que es más que verano. Éramos varios los que a golpe de emisora y calores, teníamos por tarea acabar un desescombro antes del lunes. La faena era de Cantó, pero “Pelos”, mi jefe entonces, como amigo y compañero de este, puso su camión volquete a su servicio para ayudarle a vaciar la balsa de Singla. Ese era el que yo conducía.

La tarde pasaba tranquila entre risas y bromas, la juventud y el trabajo bien pagado suele acompañar, cuando no promover, el buen humor, y en aquel entonces todos éramos veinte años más jóvenes y era época de vacas gordas.

Viaje tras viaje avanzaba la labor. La ruta era corta, de Monforte a Novelda por el “Fondonet”. El “Fondonet” es una zona que permite ver a lo lejos, Alicante no es La Mancha, y un llano, aunque en otros sitios a eso se le llame bancal, es un lugar distinto.

La mirada te permite abarcar un par de kilómetros, no más, sin árboles, altos del terreno u obstáculos visuales. En esta zona solo existe ese rincón con esas características.

Fue esto lo que en uno de eso viajes me permitió ver lo acontecido. Un coche había parado al otro lado del llano, vi como se abría una puerta y alguien bajaba. Tras unos segundos la puerta se cerró y el coche se marchó. Pero había un bulto donde un segundo antes estaba detenido el vehiculo. Conforme me acercaba divisé con más claridad su forma. Era un perro. Un perro grande, color marrón con rayas negras que le daban la apariencia de tigre y apariencia de bien alimentado. El animal estaba sentado donde le dejaron, no se movió, no se movió ni un solo metro.

Hice tres viajes más, pase seis veces por su lado, el perro no se movió. Supuse que en el último continuaría allí y podría recogerlo o acercarme, pero al caer la tarde, varias horas después, se marchó. Supuse que no lo volvería a ver, que, siguiendo el camino de los perros abandonados, buscaría la cercanía de alguna de la multitud de casas de campo que habitan el lugar con la esperanza de que algún hombre compasivo le diese de comer en régimen de semiadopción, como tantos y tantos casos he conocido en mi propia huerta. Perros que aparecen, y al tener comida se quedan hasta que un día se van sin saber ni porqué ni donde.

Me equivoqué.

Le volví a ver dos semanas más tarde, detrás del castillo, a unos tres kilómetros río arriba. Estaba comiéndose los restos de otro perro, atropellado semanas  atrás, del que solo quedaba piel seca cubierta de polvo en la cuneta. No era el mismo perro, las rayas negras que le daban aspecto de atigrado se ocultaban tras las costillas que mas que debajo parecían estar encima de su piel. Su mirada no era fresca, sus movimientos dificultosos y lentos.

Esta vez paré el camión, bajé e intenté acercarme, pero huía, no solo como quien no quiere que le hagan sufrir, que le hagan daño. Parecía más bien que huía para que no le ayudasen, para acabar con lo que ya no quería, una vida que le había roto el corazón primero y el resto del cuerpo después.

Siempre me ha quedado el sentimiento de que pude haber hecho más, pero también se me quedó un sentimiento de odio hacia quien paró aquel coche con aquella frialdad.

Ojalá lea esto, y sepa  al menos que yo lo vi, que su perro, que no viviría más de una semana después de la última vez, estuvo esperando verlo aparecer como la ultima oportunidad de su vida. Que lo hizo él, y que, aunque nadie le haga pagar el hecho, deseó que como si de Crimen y Castigo se tratará, Dostoyevski  describiera lo que ocurre en la realidad, y su conciencia no le deje dormir, como a veces, cada vez que lo recuerdo, me pasa a mí.

Esta entrada fue publicada en Cuentos y relatos. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Mundo Perro

  1. Una historia conmovedora Juan Gabriel. Es alucinante pensar, que aun existen personas capaces de dar riendas sueltas a acciones tan poco humanas.
    Creo que si tu publicación, en algún momento llega a ser vista por quien cometió tal injusticia o alguno que haya seguido su ejemplo, le remorderá con creces la conciencia.
    ¡Pobre animal!
    A propósito, tengo otra página con blogger, Está un poco más elaborada que esta que has visitado http://desahogosensecreto.blogspot.com
    Lo que me ocurre en WordPress es que como casi todo es en Inglés, me cuesta mucho la configuración
    Un saludo
    Laura

  2. Geminiana dijo:

    Me hierve la sangre… con lo fácil que hubiera sido llevarlo a una protectora, si es que “el bicho molesta ya”. Aunqeu mucho peor hubiera sido que lo agarrara a un poste con una cadena y lo matara a golpes. Pa esos creaba yo una ley que nada tiene que ver con la estúpida sanción que se aplica hoy en día.

    Como dijo Gandhi…”Un país se pude juzgar por la forma en que trata a sus animales”.
    Menudo país el nuestro….

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s